ser mejor mujer

Mejorar sin dejar de ser tú misma

Aunque cada vez más hombres sufren en sus carnes la presión por tener una buena imagen física, las mujeres continúan estando a la cabeza en cuanto a preocupaciones estéticas. No hay más que echar un vistazo a la gran mayoría de actrices, presentadoras o cantantes del panorama artístico para ver que, incluso siendo muy jóvenes, la mayoría han pasado por retoques estéticos.

En algunos casos estos retoques han sido tan exagerados que su imagen es casi irreconocible. El caso de Meg Ryan ha sido uno de los más famosos, pero por desgracia no ha sido el único. Un exceso de cirugía puede hacer que se pierda totalmente la naturalidad del rostro y toda personalidad en el mismo.

Una decisión personal

Por suerte, la mayoría de las mujeres anónimas no tienen tantas presiones para pasar por quirófano y las que deciden hacerlo suelen tomar la decisión por sí mismas, porque realmente desean cambiar algo que no les gusta a ellas y no porque se sienten empujadas a hacerlo.

Entre las operaciones estéticas más solicitadas están las que tienen que ver con la estética facial porque evidentemente, el rostro es lo primero que mostramos a todo el mundo. Unos pechos pequeños se pueden disimular con ropa con relleno y un poco de tripita también pasa desapercibida si se escoge la ropa adecuada.

Pero una nariz demasiado grande o con mucho caballete no se puede disimular ni siquiera con un buen maquillaje. Por eso, la solución para este problema y otros como la doble barbilla, la falta de mentón o los pómulos hundidos pasa por el quirófano.

¿Por qué tener que conformarse y asumir un rasgo con el que no se está a gusto cuando hay una solución que hoy por hoy es bastante sencilla y económica?

Confía en el criterio de un buen profesional

El primer paso antes de realizarse una cirugía es elegir a un buen profesional para llevarla a cabo. Este profesional tiene que ser capaz de decirnos qué es lo que necesitamos exactamente, pero también qué es lo que no necesitamos, es decir, que operaciones no darían armonía al rostro y no lo mejorarían, sino más bien todo lo contrario.

También nos dirá qué es lo que podemos esperar de la operación, evitando que nos hagamos falsas esperanzas, dándonos expectativas realistas sobre qué es lo que se puede conseguir tras el paso por el quirófano.

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